jueves, 13 de febrero de 2014

CONTROL DE ESFÍNTERES
Tras su segundo cumpleaños puedes empezar a pensar en habituar a tu hijo a controlar el pis y la caca. El secreto del éxito en este proceso radica en la paciencia. No debes ponérselo

Él decide cuándo dejar el pañal y obligarla no sirve de nada.
Muchas consultas de los padres tienen que ver con el control de los esfínteres: sus retrasos, sus complicaciones, sus retrocesos, sus dificultades... Y las respuestas de nuestros expertos aconsejan casi siempre lo mismo: paciencia, tranquilidad, tolerancia, no apresurarse, no presionar, evitar la tensión, tiempo al tiempo... Sobre todo, paciencia.
Hay tres razones equivocadas por las que los padres nos empeñamos en abandonar el panal antes de tiempo:
Primera, la incomodidad que supone y lo costoso que resulta comprar tantos pañales.
Segunda, las odiosas comparaciones con el niño del vecino o de la cuñada, olvidando que cada uno tiene su ritmo particular.
Tercera, desconocer que el control de las necesidades fisiológicas no se puede imponer. Es una consecuencia natural de la maduración del niño, algo que llega cuando tiene que llegar.

CADA COSA A SU TIEMPO
La diferencia de ritmo en el control del pis y la caca entre unos niños y otros es aún mayor que en empezar a caminar. Pero el deseado control llega. De forma aproximada se puede aventurar que:
Alrededor del segundo cumpleaños suele lograrse el control de la caca.
El control del pis diurno se consigue entre los dos años y medio y los tres.
El pis nocturno puede seguir escapándose hasta los tres o tres y medio.
Uno de cada cinco niños aún necesitan pañales por las noches en el cuarto cumpleaños.
Solo si llegan a los cinco años sin lograr el control (hablamos de descontrol frecuente, no de algún escape ocasional), cabe que exista un trastorno.

SIN COACCIONES
Abandonar los pañales no ha de ser una decisión de los padres, sino del propio niño. Se le puede estimular, pero a de vivirlo como una conquista personal, no como una imposición.

¿Cuál es el mejor momento para empezar?
Cuando comienza a tener noción del tiempo, es decir, a distinguir entre "ahora y «después". Así podrá avisar a tiempo cuando quiera ir al baño.
Cuando empieza a nombrar sus excrementos como "pis" y "caca".
Si muestra incomodidad cuando está mojado, le molesta el pañal, quiere quitárselo o nos avisa para que le cambiemos.

CÓMO EMPEZAR
Podemos comenzar preguntándole: "¿Quieres que te quitemos los pañales y hacer pis y caca en el orinal, ahora que ya eres más grande?". Lo de "grande", si se lo decimos, debe sonar a estímulo, no a chantaje. Si contesta que sí, estupendo. Si se niega, es mejor dejarlo para más adelante.
¿Por qué tantas precauciones? A esta edad el niño empieza a afirmarse como persona, y lo hace a menudo a través del "no quiero". Por eso conviene buscar, para empezar este entrenamiento, los momentos en los que nuestro hijo esté de buen humor y en buena sintonía con nosotros.
No conviene mostrar un interés excesivo en la retirada del pañal. El niño, que depende para todo de los mayores, siente que este es uno de los pocos terrenos en que puede hacer su santa voluntad. Su cuerpo es suyo y lo vacía cuando quiere. Si no está a buenas con nosotros, la ocasión es magnífica para llevarnos la contraria en algo que él controla y que, por lo visto, nos interesa tanto.





LOS TEMIDOS ESCAPES
Puede ocurrir que nuestro hijo haya dado su consentimiento pero siga teniendo "escapes". Es lo más normal y no hay que contrariarse, reñirle ni ridiculizarle. Es más, si esos escapes son continuos, le podemos volver a poner los pañales una temporada.
Hay niños que pasan por una etapa en la que, sin controlar aún del todo, se niegan a ponerse pañal para salir a la calle, porque se sienten mayores. Hará falta paciencia y diplomacia, y a lo mejor hay que restringir las salidas unos días.
No quieren el orinal, se van a un rincón... Algunos padres ven puesta a prueba su paciencia cuando su hijo da por liquidado el pañal pero aún no tolera el orinal ni el inodoro. A veces, hay que dejarle que lisa y llanamente se lo haga encima. De verdad que el pobre no tiene otra salida.
Son días difíciles para ellos, pero serán breves si rodeamos de amor a nuestro hijo y sabemos transmitirle nuestro cariño incondicional.



Un manual a medida
Un entrenamiento temprano no es bueno, pero dejarlo para demasiado tarde también puede traer problemas. Hay que empezar antes del tercer cumpleaños.
Hay niños que hacen pis en el orinal sin problemas, pero prefieren seguir haciendo la caca en los pañales un tiempo. No hay que dar importancia a estas "manías", que son transitorias. Suele ayudar con el niño a comprar el orinal y dejar que lo elija a su gusto.
Algunos rechazan el orinal y prefieren hacerlo directamente en el inodoro, como los mayores. Hay unos adaptadores para que el niño se encuentre cómodo.
El deseo de crecer y de imitar a los mayores les anima. Podéis empezar por hacer notar al niño que también vosotros usáis el inodoro, y dejarle encaramarse con el orinal allá arriba e imitaros, jugando a que él hace lo mismo. No importa que al principio no expulse realmente nada. Le sirve como preparación.
Las recaídas no son fracasos. Un cambio ambiental o un conflicto emocional puede hacer que vuelva a mojar la cama un tiempo. Pueden ser unas vacaciones, la entrada en guardería o el nacimiento de un hermano. Si le ocurre a tu hijo, no debes regañarle ni alarmarte. Quítale importancia y muéstrale tu confianza en que lo superará.

miércoles, 12 de febrero de 2014

USO DE LOS MATERIALES DIDÁCTICOS:
El material adecuado favorece el aprendizaje, ayudando a pensar, incitando la imaginación y creación, ejercitando la manipulación y construcción, y propiciando la elaboración de relaciones operatorias y el enriquecimiento del vocabulario.

BENEFICIOS DE LOS MATERIALES DIDÁCTICOS
Facilitan el logro de los objetivos propuestos en el curso.
Consolidan los conocimientos previos.
Favorecen la vinculación de conocimientos previamente adquiridos con nuevos conocimientos.
Estimulan la transferencia de los conocimientos a situaciones diferentes.
Despiertan el interés y atraen la atención de los estudiantes.
Presentan la información adecuada, esclareciendo los conceptos complejos o ayudando a esclarecer los puntos más controvertidos.
Presentan experiencias simuladas cercanas a la realidad, que vivifican la enseñanza influyendo favorablemente en la motivación, retención y comprensión por parte del alumno
Permiten vencer las barreras del tiempo y el lugar, por ejemplo gracias a un video (documental) es posible presentar a los alumnos escenas reales ocurridas durante la Segunda Guerra Mundial.
Proporcionan al estudiante una variedad de experiencias, que facilitan la aplicación de su aprendizaje a situaciones de la vida real.
Evitan aquellas actividades y ejercicios que estimulan sólo la retención y la repetición.
Propician la creatividad.

Es necesario señalar que aun con todos los beneficios que ofrecen, ningún material, por innovador y completo que sea, es capaz de sustituir a un profesor, al contrario, el maestro siempre será el elemento más significativo en el proceso educativo. El maestro es quien transmite y estructura la información, diseña las situaciones de aprendizaje y diagnostica las habilidades y necesidades de los estudiantes.

Tratando de apoyar la labor docente, a continuación se presenta información sobre los materiales didácticos, sabemos de antemano que con su gran experiencia, el maestro tiene perfectamente planeadas sus estrategias al impartir un tema, sabe el tipo de ejemplos con los que logra atraer la atención del alumno, conoce los materiales didácticos a utilizar y con qué dinámicas promoverá la participación de los alumnos en clase, sin embargo se considera que lo aquí presentado puede ser de gran utilidad.